Fluidez léxica

Fluidez léxica

La capacidad de evocar palabras

Las tareas de fluidez léxica son de gran utilidad a nivel psicopedagógico y neuropsicológico, ya que dan muestras del manejo del lenguaje a la par que que se convierten en un valioso indicador de rendimiento de la función ejecutiva. 

La fluidez léxica, a nivel pragmático, representa una herramienta esencial para los escolares, pues permitirá al estudiante mantener conversaciones de forma clara y ordenada. Para ello, deberá ser capaz de establecer nexos entre ideas, palabras, frases y dar fluidez a su discurso. 

 La fluidez léxica viene determinada por la producción de palabras que se produce a nivel cognitivo. Dicha producción requiere de la puestas en marcha de procesos de elaboración de estrategas que no suelen emplearse habitualmente, ya que en muchas ocasiones, se solicita al estudiante que indique una lista de palabras que empiecen por un sonido, que lo contenga o que termine por el mismo, cuando lo habitual en el proceso verbal tiende a ser un proceso estratégico más relacionado con el componente semántico. Estos procesos fonológicos, según diferentes estudios, están dirigidos por el lóbulo frontal. 

¿Cómo se valora la fluidez léxica?

Las pruebas de fluidez léxica son muy  “económicas” en el sentido que ofrecen mucha información en muy poco tiempo. Existen diferentes pruebas encaminadas a medir esta función, no obstante, pruebas muy sencillas son aquellas en las que se solicita al evaluado que produzca una serie de palabras con un sonido en un tiempo determinado o en intervalos de tiempo. 

  • Valoración en tiempo total: solicitamos al evaluado la producción de palabras que comiencen por el sonido “k” (casa, comer, etc.) durante 60 segundos. El resultado será el total de las palabras emitidas. 
  • Valoración en intervalos: La instrucción será la misma, pero tras la realización de varias pruebas con instrucciones similares, dividiremos los resultados en diferentes intervalos: por fases de 15 segundos, 20, 25 ó 30 en función de lo que pretendemos observar y de la edad del evaluado.

Procesos automáticos y procesos controlados

Una de las grandes utilidades de la estimulación de la fluidez léxica no recae en el propio uso de las palabras, que obviamente, mejora y se enriquece sobremanera con estas tareas. El gran éxito a nivel cortical, es la estimulación de los procesamientos denominados arriba – abajo y abajo -arriba, empleados para describir y explicar el procesamiento del lenguaje a nivel comprensivo. 

  • Procesamiento arriba – abajo: su activación se produce ante procesos controlados y requiere de  de un procesamiento guiado.
  • Procesamiento abajo – arriba: se observa en procesos automatizados que se activan por la recepción de información.  
El entrenamiento de dichos procesamientos que se producen en direcciones opuestas, generará una amplia serie de beneficios en los escolares ya que producirá, como efecto directo, una estimulación de la propia fluidez léxica. De forma indirecta, todo el sustrato cognitivo que se trabaja a partir de dicho entrenamiento, producirá una importante estimulación de los procesos perceptivo-sensoriales, cognitivos y de la función ejecutiva. 

¿Cómo se estimula la fluidez léxica?

Son muchas las formas de estimular la fluidez léxica. Existen una gran cantidad de actividades al respecto. A nivel grupal, podemos realizar construcción de historias compartidas a partir de condicionantes fonológicos, tatralización con las mismas acotaciones fonológicas, etc. A nivel individual resulta sencillo trabajarlo a partir de trabalenguas, tareas de repetición, autoinstrucciones, desarrollo de imágenes, manejo del ritmo del habla, etc. 

Además, será de gran importancia reevaluar constantemente la producción de la forma expuesta inicialmente: por tiempo total y por intervalos, para ir observando el impacto de la intervención. 

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