En este artículo te contamos las relaciones existentes entre el Síndrome de Williams y Dificultades de Aprendizaje

¿Qué es el Síndrome de Williams?

El Síndrome de Williams es un trastorno del desarrollo que ocurre en 1 de entre 7.500 recién nacidos.  Se caracteriza por: 

  • Rasgos faciales típicos y distintivos. 
  • Presencia de discapacidad intelectual leve o moderada. 
  • Niveles de calcio en sangre elevados desde la infancia. 
  • Problemas cardiovasculares (problemas del corazón y de los vasos sanguíneos). 
  • Dificultades motoras y del comportamiento. 

Este síndrome está causado por la falta de ciertos genes en el cromosoma 7. Esta pérdida de genes se puede producir de forma tanto heredada como esporádica, es decir, no sólo se transmite por herencia, pudiendo haber situaciones en las que en un niño nazca con Síndrome de Williams aunque no haya antecedentes familiares.

El Síndrome de Williams no tiene cura y requiere de un tratamiento médico y psicológico a lo largo de toda la vida para disminuir las dificultades que se presentan, variando el tratamiento en función de los síntomas que presente la persona. 

¿Cómo es un niño con Síndrome de Williams? 

Los niños con Síndrome de Williams suelen ser muy sociables desde los primeros años de vida, presentando un gran nivel de comunicación no verbal. Además de ser extrovertidos y entusiastas, por lo general son personas con un gran interés y una alta conciencia en cuanto a las emociones de los demás, permitiendo que noten cambios leves en el humor de las personas de su alrededor, además de tener una gran habilidad para la interacción social.  

Por otro lado, presentan una capacidad atencional reducida,  hipersensibilidad ante sonidos y síntomas relacionados con la ansiedad 

Por otro lado, estos niños tienen características faciales comunes: 

  • Nariz respingada y pequeña. 
  • Pelo enrulado. 
  • Labios gruesos y dientes pequeños. 
  • Mejillas grandes. 

Detección del Síndrome de Williams 

El diagnóstico del Síndrome de Williams suelen realizarlo los médicos genetistas o los cardiólogos infantiles debido a los problemas médicos tan importantes que sufren estas personas.  

Las características más importantes que permiten el diagnóstico del Síndrome de Williams son el aspecto facial y los trastornos circulatorios, debiendo realizarse una evaluación psicofísica y un análisis de sangre para confirmar el diagnóstico, finalizando generalmente con un examen diagnóstico de ADN. 

Otros estudios que pueden realizarse para el diagnóstico del síndrome son: 

  • Exploración física y neurológica. 
  • Medición de talla física y del peso. 
  • Evaluación cardiovascular, medida de tensión arterial y distintas pruebas cardiacas. 
  • Evaluación del sistema urinario y genital, con análisis de orina y de la función renal.  
  • Medición del calcio en sangre y orina. 
  • Análisis de la función tiroidea. 
  • Evaluación oftalmológica. 
  • Evaluación psicológica del desarrollo cognitivo y conductual. 

Síndrome de Williams  y Dificultades de Aprendizaje 

Las personas con Síndrome de Williams desarrollan ciertas dificultades de aprendizaje, aunque también cuentan con bastantes puntos fuertes que favorecen su aprendizaje. 

Las principales dificultades del aprendizaje que se presentan en estas personas son: 

  • Dificultad para procesar el lenguaje, codificando la información en pedazos.
  • Problemas a la hora de aprender y recordar letras o el concepto de derecha e izquierda. 
  • Deficiencias en el desarrollo de la motricidad fina, en el desarrollo visual y la capacidad motora.  
  • Problemas en la capacidad de orientación espacial, con dificultades a la hora de analizar el espacio físico o para distinguir distintas letras u orientarse en una página llena de distintos elementos.  
  • Dificultades a la hora de encontrar las palabras y las respuestas adecuadas cuando las necesitan en una conversación. 
  • Dificultades para aprender ciertas habilidades matemáticas, como el concepto del tiempo, trabajo de números y el uso y manejo del dinero. 

 Por otro lado, es necesario ser conscientes de sus puntos fuertes y apoyarnos en ellos para favorecer su aprendizaje: 

  • Vocabulario muy expresivo y una memoria a largo plazo bastante buena, lo que les permite recordar información aprendida en el tiempo, al igual que recordar distintos eventos y nombres. 
  • Cuentan con una memoria auditiva bastante buena, permitiendo que estos niños puedan memorizar canciones, cuentos y otros materiales.  
  • La sensibilidad auditiva puede servir para mejorar el desarrollo de la lectura al permitir que los niños escuchen mejor los sonidos de las letras. 
  • Gran capacidad para extraer información de medios audiovisuales como fotos, cuadros y vídeos, por lo que les motiva y les ayuda en su aprendizaje el uso de estos materiales. 

 Aprendizaje de la Lectura en el Síndrome de Williams. 

Distintos estudios sobre el aprendizaje de la lectura en los niños con Síndrome de Williams sugieren que cuentan con problemas en el aprendizaje de las reglas de conversión grafema-fonema debido a un déficit de la capacidad de segmentación fonológica (relacionar las letras y sílabas con su sonido). También cuentan con alteraciones semánticas, lo que produce una dificultad en el desarrollo de la vía léxico-semántica, es decir, para relacionar las formas de las palabras con sus significados. 

Por lo general no tienen dificultades para aprender las reglas lingüísticas, pero sí para formar representaciones ortográficas y semánticas de las palabras.  

Por otro lado, los niños con Síndrome de Williams leen con menos precisión y de forma más lenta que los niños sin el síndrome pero, a pesar de unas mínimas diferencias que dependen de las características concretas del niño y las dificultades específicas que presenten.   

Artículo escrito por

Alicia Rodríguez Área 44

Alicia Rodríguez

PEDAGOGA Y PSICOPEDAGOGA

Alicia Rodríguez es Pedagoga y Psicopedagoga y realiza tareas de Intervención Psicopedagógica en Área 44

Si te ha gustado este artículo compártelo en tus redes sociales:

Leave a comment