Si no conoces la Técnica de la Caja de Arena, no te pierdas esta entrada, porque en ella te vamos a ofrecer las claves para hacer uso de uno de los mejores recursos a nivel terapéutico con niños, adolescentes y con adultos, a partir del juego simbólico.

La Técnica de la Caja de Arena

Para aplicarla sólo necesitarás contar con una caja (un recipiente amplio) con arena y muchos objetos de entre los que no deben faltar nunca:

Una vez cuentes con todos los elementos, vamos a llevar a cabo de forma sencilla una dinámica en la que solicitaremos a la persona con la que vamos a aplicar esta técnica, que construya un mundo. Podemos orientarlo hacia la construcción de un mundo familiar (para explorar estas relaciones: dinámicas familiares, sospechas de malos tratos o abusos), escolar (útil en sospechas o casos de bullying). 

Es muy importante enseñarle los objetos con los que puede “jugar” y que pueda verlos todos antes de empezar a poner en práctica esta técnica. 

Haciendo útil la técnica de la caja de arena

Una vez se conocen bien todos los elementos con los que se puede construir el mundo que pretendemos, y la persona con la que trabajamos tiene claro lo que debe hacer, será conveniente dejarle llevar a cabo la actividad indicada. Mientras tanto, el profesional que observa tendrá que mantenerse al margen, intervenir lo menos posible y observar con detenimiento. Siempre que aplicamos esta técnica, nosotros observamos:

  • Qué elementos comienza a usar y el orden en que los usa. 
  • Relaciones que se observan. 
  • Tan importante como lo descrito es todo aquello que no usa y las relaciones no existentes
  • Elementos que nos llamen la atención por otros motivos
  • Actitud de la persona que esta “jugando”

Sin duda, cuantas más veces se aplique esta técnica más información nos ofrecerá. Siempre es muy útil complementarla con otras técnicas proyectivas para reforzar nuestra perspectiva y poder observar mismas situaciones desde diferentes “ángulos”. 

Una vez se haya completado “el mundo”, podremos mantener una conversación en la que charlaremos acerca de aquellos elementos que nos han llamado la atención acercándonos mucho a cómo se sienten los personajes, conductas que suceden en determinados momentos, quién hace qué cosas, mecanismos de resolución de situaciones conflictivas, etc. 

En esta charla, interesa observar que en muchas ocasiones se puede representar el mundo real que está viviendo esa persona, pero en ocasiones puede aparecer el mundo ideal de la misma, por lo que será importante poder complementar esta tarea con otro tipo de recogida de información que nos ayude a orientarnos. 

Como siempre, valorar silencios, ritmo de respiración, actitud, etc., nos aportará información de gran valor.

La caja de arena: una técnica sin lenguaje

Una de las finalidades que persigue esta técnica es valorar el mundo arquetípico de la persona que está haciendo uso de la misma. Por ese motivo, podemos aplicarla en situaciones en las que la comunicación es complicada, bien porque el lenguaje no es compartido, o por la presencia de dificultades en el lenguaje expresivo. Los arquetípos, aunque pertenencen al mundo de la psicología analítica, y no pretendemos hacer uso de ésta (por lo que no abordaremos esta técnica desde dicha perspectiva), nos permiten deducir de forma indirecta los elementos esenciales de las dinámicas observadas por el escolar o adulto que lleva esta técnica a cabo. Por eso, complementarla con otras técnicas proyectivas en casos de dificultad comunicativa suele dar muy buen juego y una información de gran valor.

Cuándo usar la caja de arena

para decidir su aplicación, observamos dos criterios esenciales:

  • Características comunicativas
  • Problemática a observar.

Características comunicativas: Cuando se trata de personas que no comparten nuestro mismo lenguaje o que les cuesta mucho expresarse, incluso en aquellos casos en los que sospechamos un elevado grado de deseabilidad social, tanto en la persona como en aquello que pretendemos explorar, esta técnica siempre es una de las primeras que suele salir a relucir. 

Con respecto a la problemática a observar, nos sirve de mucho en situaciones de problemas sociales, problemas de conducta, interpretación de la construcción del entorno, incoherencias entre mundo cognitivo, conductual y emocional, sospechas de abuso o maltrato, sospechas de bullying… 

Interpretar el trabajo con la caja de arena

Llegamos a un punto esencial. Una vez expuestas las bondades de esta técnica hemos de matizar que los resultados obtenidos, o las conclusiones extraídas a raíz de esta estrategia, presentan dos elementos que tenemos que manejar con mucha prudencia:

  1. El primero de ellos se basa en la ausencia absoluta de datos objetivos y cuantitativos. Una ventaja por una parte, pero un riesgo por otra. Una persona acostumbrada a trabajar con esta herramienta tiene muy claro que nunca las mismas relaciones o misma disposición del juego va a significar lo mismo en dos personas diferentes. Nos importan las relaciones y tipo de estructura que se produce dentro del contexto de la vida de la persona que la está llevando a cabo. Sólo ahí es donde cobra sentido y lógica todo lo que podamos observar. 
  2. La interpreación de lo observado puede decir, en algunas ocasiones, más de la persona que interpreta que de la persona que “construye” el mundo. Por este motivo, siempre es interesante poder consultar con un tercero con experiencia en esta técnica. A partir de una transcripción de lo trabajado, nuestras anotaciones, alguna fotografía de la técnica o incluso la grabación de la composición del mundo, resulta muy enriquecedor compartir las interpretaciones y observar qué puede aportarnos nuestro colega con experiencia en esta técnica.
Si te ha gustado este artículo compártelo en tus redes sociales:

Leave a comment