Tabla de reeducación de discalculia

Reeducando el manejo numérico

La tabla de reeducación de discalculia es una herramienta elaborada por -ÁREA 44- Centro Psicopedagógico tras varios años de trabajo con niños y adolescentes en el campo del manejo numérico. Muy útil en la reeducación de discalculias, no sólo se emplea en casos de discalculia diagnosticada, sino que es de gran utilidad para la estimulación del manejo numérico y otras muchas áreas relacionadas con las matemáticas que se expondrán a continuación. 

¿QUÉ TRABAJAMOS CON LA TRD?

ASPECTOS RELACIONADOS DIRECTAMENTE CON LA DISCALCULIA

La DISCALCULIA presenta una importante base orgánica, motivo por el cual, es imprescindible ofrecer un enfoque multidisciplinar que aúne campos de la Neuropsicología y la Psicopedagogía. Esta herramienta de trabajo es realmente útil para unir actividades propias de ambas disciplinas.

El cerebro matemático tiene 4 dimensiones bien diferenciadas y bien importantes. Dichas dimensiones han sido contrastadas a partir de diferentes estudios de neuroimagen en los que se apreciaba cómo se activaba el consumo de glucosa en diferentes áreas del cerebro según qué acción matemática se sugería al examinado.

Observamos en la siguiente imagen diferentes áreas cerebrales que trabajaremos a partir de la tabla de reeducación de discalculias.

Veamos algún dato sobre dichas dimensiones:

  • DIMENSIÓN VERBAL: Esta dimensión es aquella en la que se activan zonas cerebrales propiamente verbales. Por ejemplo, cuando se le pide a un escolar que resuelva un problema, cada vez que realiza una multiplicación sencilla que tiene memorizada por las tablas de multiplicar (por ejemplo 7 por 2) la zona de mayor actividad cerebral es el giro angular izquierdo, estrechamente ligado con el lenguaje. Obviamente, en este momento no se está trabajando conceptualmente la matemática, sino que se está recuperando una cifra que verbalmente ha sido memorizada. Con la TRD logramos estimular las áreas verbales numéricas, pues va a ser necesaria la denominación continuada de los números.
  • DIMENSIÓN VISUAL: Pocas aportaciones novedosas pueden hacerse en esta dimensión. Ante un estímulo numérico, se activan áreas posteriores del cerebro (zonas en las que reside la visión) en las que se demanda del lóbulo frontal la activación de la atención para el posterior reconocimiento de la cifra. Con la TRD, estimulamos la dimensión visual al trabajarla, al menos, en dos ocasiones para el mismo estímulo, no siendo necesario hacer uso del componente verbal, con lo que la dimensión visual queda tremendamente potenciada.
  • DIMENSIÓN NO VERBAL: Asigna un valor a una cifra. Una vez que que veo los números 7 y 2, y mis áreas parietales y occipitales (dimensión visual) las identifican como tal, pasamos al plano verbal en la que aparece un 14 (memoria verbal) gracias a la acción del cerebro izquierdo para posteriormente activarse el surco intraparietal que ofrecerá valor a ese número 14 y lo integrará en el contexto del problema presentado. Con el uso de la TRD logramos un manejo no verbal al necesitar cambiar los números en planos visuales atravesando la esta dimensión para convertirlo en otro ejemplo no manipulativo ni verbal con el mismo componente numérico.
  • CUARTA DIMENSIÓN – DIMENSIÓN FRONTAL: La corteza prefrontal tiene una importante tarea en la actividad de resolución de operaciones de forma directa. Áreas propias de la misma como la focalización de la atención y atención alternante, memoria de trabajo, planificación, distribución de elementos que participan en la tarea, revisión y corrección de la misma, son esenciales para la actividad matemática. Así, con la TRD logramos una gran activación de la corteza prefrontal al necesitar planificar, distribuir, revisar, corregir y generar cambios en la propia tarea.

ASPECTOS TRABAJADOS A NIVEL COGNITIVO Y EJECUTIVO

·         INHIBICIÓN: Se observa un cierto error en la inhibición a nivel cognitivo, lo que mostrará a niños con resultados impulsivos en algunos casos. La TRD ayuda a la inhibición y a la reflexión previa al resultado al requerir intervención manipulativa.

·         CONCENTRACIÓN: Excesiva dificultad focalizada en no poder concentrarse en el trabajo con números mientras que sí es capaz de hacerlo en otro tipo de actividades. Nótese que niños que además presenten Dislexia, pueden ofrecer el mismo patrón en actividades de lenguaje. Al no centrarnos en números como tal, sino en cantidades visuales representadas por medio de objetos manipulables que finalmente se convierten en números, logramos aumentar los procesos de concentración

·         ATENCIÓN: Siempre que hablamos de dificultades en la atención hemos de plantearnos en cuál de ellas, puesto que la atención es un constructo muy amplio. Así, hablamos de atención focalizada, dividida, alternante, sostenida, etc. En este caso, la atención dividida y la alternante entran en conflicto. La atención dividida nos ayuda a estar resolviendo un problema de matemáticas, pensando en la operación en sí y a su vez manteniendo los datos presentes, por ejemplo. Se trata por tanto de una dificultad manifiesta en mantener la atención en dos estímulos de forma simultánea. En la atención alternante, según la cual podemos cambiar el foco atencional de un estímulo a otro para posteriormente volver al inicial, se observarán también dificultades. Con la TRD los niños no pierden el patrón de la actividad y comienzan a ser capaces de sumar con llevada ya que no van a necesitar contarla, la van a ver. El proceso final, manipulativo, no requiere de un objetivo numérico, por lo que la atención va a seguir su progreso.

·         MEMORIA: Los niños con discalculia presentan dificultades en la memoria de trabajo en lo referente a la retención temporal de una serie de items con los que debemos operar. En el caso del trabajo con la TRD, se entrena la memoria de trabajo al necesitar manejar en la misma el valor cuantificado de los materiales manipulativos con los que se trabaja. Los niños que no son capaces de recordar una serie o que se pierden con sencillez en los datos que ofrece el problema o los que se solicitan obtienen amplio beneficio al visualizar los ejercicios de series a partir de objetos, colores y acciones. Además, la memoria a corto plazo también se verá trabajada al recordar valores y asociarlos a colores por lo que observaremos que mejora la dificultad para realizar cálculos más o menos sencillos.  

MI hijo no ha sido diagnosticado de discalculia... ¿será útil para él?

Claramente sí, pero antes de profundizar en esta respuesta, debemos reformular una vez más nuestra opinión sobre las etiquetas. Al igual que dos niños con discalculia son diferentes entre ellos, sus necesidad de intervención, por tanto, también lo son pese a diferentes nexos comunes que puedan coexistir (hágase extensible al TDA, dislexia, etc.). En lo referente al manejo numérico, aunque su hijo no tenga discalculia, la TRD le ayudará en:

  • Denominación y recuerdo del nombre de los números.
  • Planteamiento y resolución de ejercicios y operaciones. 
  • Reducción del esfuerzo empleado en la resolución de operaciones sencillas. 
  • Disminución del tiempo invertido en la resolución de problemas y operaciones. 
  • Aumento del éxito en los resultados matemáticos. 
  • Disminución de frustración. 
  • Aumento de la motivación enfocada a la actividad matemática.

Además, la TRD trabaja muy diferentes campos propios de las áreas cognitivas y de la función ejecutiva. Con ella lograremos avances significativos en lo referente a la inhibición, concentración, atención y memoria. 

 

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