Bases Psicopedagógicas de la escritura: La lateralidad

Bases Psicopedagógicas de la escritura: la lateralidad

Un proceso que se construye a partir de varias etapas

Vomos a abordar en esta entrega el concepto de lateralidad, sus fases previas y algunos de los aspectos esenciales para trabajarla y,con ello, ofrecer buenas garantías de base para crear un buen poso de cara a la destreza escritora.

¿Qué es la lateralidad?

Puede definirse la lateralidad como el establecimiento evolutivo de la predominancia de un lado del cuerpo sobre otro (a valorar en ojos, oídos, manos y piernas) producto de la hegemonía de uno de los hemisferios cerebrales. Ortigosa (2004)1) da una muy interesante explicación acerca de dicho aspecto y aborda definiciones similares a la expuesta. 

  • SIMETRÍA EN EL DOMINIO CORPORAL:
    Cualquier niño presentará problemas de lateralidad si en estas épocas no se consigue que exista una simetría funcional entre ambos lados del cuerpo.
  • COORDINACIÓN CONTRALATERAL
    que debe estar presente entre el lado dominante (lado que se entiende como proferente para su uso prioritario frente al contrario) y el no dominante.
  • FUNCIÓN SENSORIAL TRIDIMENSIONAL
    Será preciso que los niños alcancen una apropiada función sensorial tridimensional, es decir, que desarrollen los sistemas auditivos, visuales y táctiles para lograr un control motriz apropiado.
  • ACTIVACIÓN DEL CUERPO CALLOSO
    Sin ella nos será imposible obtener una apropiada conexión interhemisférica, que nos permita conectar ambos hemisferios cerebrales y lograr el intercambio de información entre ellos .
¿Cómo logramos una apropiada lateralización?

Dichos logros deben conseguirse a través de cuatro etapas prelaterales (Paricio, 2003)2) que vienen a ser las siguientes:

  • MONOLATERALIZACIÓN: En esta etapa se lleva a cabo un proceso por el cual se realiza la separación funcional de las dos partes del cuerpo a través de la motricidad refleja, consistente en respuestas involuntarias ligadas a la madurez de las estructuras neurológicas (Fonseca, 2008) 3)
  • DUOLATERALIZACIÓN: El niño iniciará esta etapa al año, y finaliza en torno a los 6-7, momento en el que se afianza el funcionamiento simétrico y simultáneo de los hemicuerpos. No obstante, en este punto no existe relación entre los mismos, sino que sus acciones se establecen sobre la línea media anatómica.
  • CONTRALATERALIZACIÓN: Comenzamos en este punto una fase clave para el desarrollo de muchas de las destrezas que el niño deberá adquirir, entre ellas la escritura. En este momento, en torno a los 6-7 años, se inicia la coordinación del funcionamiento motor voluntario y asimétrico. Es en este momento cuando puede observarse la dominancia de un lado sobre el otro. Gracias a estos aspectos, el niño está en condiciones de asumir la coordinación motora, , control motor (grueso) y equilibrio y tono posutral.
  • UNILATERALIZACIÓN: Es en este momento donde el predominio (lo que anteriormente llamaba hegemonía) de uno de los dos hemisferios cerebrales se impone sobe el otro, entendiendo que a nivel motor, la lateralidad se asienta sobre el correspondiente al hemisferio predominante, quedando el otro lado (tanto el corporal como el hemisferio cerebral) supeditado al apoyo del dominante.

Dificultades más habituales relacionadas con la lateralidad

Lateralidad cruzada

La dificultad más observada en la lateralidad cuando ésta se presenta cruzada. La lateralidad se establece en oído, ojos, miembros superiores (manos) e inferiores (pierna). Lo idóneo es que la lateralidad se encuentre asentada de forma dominante en todos los lugares del cuerpo en que está presente, bien en la derecha, bien en la izquierda. Cuando encontramos que, por ejemplo, el ojo dominante es el izquierdo, y la mano dominante la derecha, hablamos de lateralidad cruzada. Generará dificultades a la hora de escribir y de leer. 

Lateralidad no definida

En otros casos, con bastante frecuencia, encontramos a niños (también sucede en adultos) cuya lateralidad no está definida o asentada, es decir, tienden a una dominancia derecha o izquierda sin que ésta sea una dominancia total, si no más bien, una tendencia al uso derecho o izquierdo. 

Consecuencias inmediatas de los trastornos de la lateralidad

Si bien es cierto que hay personas con la lateralidad cruzada a las cuales dicha situación no les ha provocado ninguna dificultad académica a lo largo de su vida, llegando a desconocer dicho aspecto, a otras sí les ha supuesto una barrera de cara al aprendizaje escritor y/o lector. 

Una de las consecuencias evidentes son las dificultades en la orientación espacial, tanto en vecindad, separación, continuidad, tamaño, dirección, situación y orientación. 

¿Pueden recuperarse las alteraciones en la lateralidad?

Sin duda alguna sí, si puede recuperarse, aunque la palabra exacta no sería tal, hablaríamos más bien de asentar la lateralidad, establecer dominancias, suplir dominancias no establecidas, etc. 

¿Cómo lo hacemos?

Todo parte de una adecuada evaluación de la lateridad a partir de la cuál, debemos observar:

  • Dominancia general corporal: o lo que es lo mismo, en qué lado del cuerpo se encuentra la mayor dominancia. 
  • Valorar tendencia Vs dominancia: en ciertos casos, se tiende a un uso derecho o izquierdo sin llegar a ser dominante. 
  • Fase evolutiva: tendremos que valorar si se trata de una dificultad de caracter evolutivo y, en su caso, concretar en qué etapa se encuentra el niño evaluado (monolateralización, duolateralización, contralateralización o unilateralización). 
  • Áreas a estimular: en ocasiones habrá que estimular todas las áreas corporales, en otras algunas. Las dianas de intervención pueden ser los oídos, ojos, miembros superiores y miembros inferiores. 
A continuación os dejamos un vídeo muy breve con algunas actividades que usamos para trabajar lateralidad y algunas otras áreas en diferentes edades. 
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