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Síndrome de Piernas Inquietas en niños

Especialista en síndrome de piernas inquietas en niños
Sueño · desarrollo · aprendizaje

Síndrome de piernas inquietas en niños y adolescentes: cuando el problema empieza por la noche y se nota durante el día

Un niño que mueve constantemente las piernas al acostarse, tarda mucho en dormirse o describe sensaciones extrañas en ellas no siempre está simplemente «nervioso». El síndrome de piernas inquietas (SPI) también aparece en la población infantojuvenil y puede repercutir sobre el descanso, la atención, la regulación emocional y el rendimiento escolar.

El síndrome de piernas inquietas también existe en la infancia

Cuando se habla de síndrome de piernas inquietas es frecuente pensar en una alteración propia de adultos. Sin embargo, puede aparecer durante la infancia y la adolescencia e incluso existir durante años antes de ser identificado correctamente.

En uno de los grandes estudios poblacionales realizados específicamente con población pediátrica, aproximadamente el 1,9 % de los niños de 8 a 11 años y el 2 % de los adolescentes de 12 a 17 años cumplían criterios de síndrome de piernas inquietas definido. Las formas que producían molestias moderadas o graves al menos dos veces por semana eran menos frecuentes.

El problema es que un niño pequeño rara vez dirá: «tengo síndrome de piernas inquietas». Puede hablar de cosquilleo, nervios, picor, calor, necesidad de estirar las piernas o simplemente levantarse una y otra vez de la cama.

Por eso, en población infantil resulta especialmente importante escuchar cómo describe el propio menor las sensaciones y analizar en qué momento aparecen, qué ocurre cuando permanece quieto y qué sucede cuando mueve las piernas.

A veces parece un problema de conducta.
A veces parece falta de atención.

Pero el origen puede estar en un sueño alterado.
Podcast de Área 44

Escucha nuestro episodio sobre el síndrome de piernas inquietas

Puedes ampliar esta información escuchando directamente desde esta página nuestro episodio dedicado al síndrome de piernas inquietas.

Un formato complementario para comprender mejor qué ocurre durante la noche y por qué puede tener consecuencias durante la jornada escolar.

¿Qué es exactamente el síndrome de piernas inquietas?

El síndrome de piernas inquietas, también denominado enfermedad de Willis-Ekbom, es un trastorno neurológico del movimiento relacionado con el sueño.

Su característica fundamental es la aparición de una necesidad intensa de mover las piernas, normalmente acompañada por sensaciones desagradables o difíciles de describir.

El diagnóstico es fundamentalmente clínico. No existe una prueba única que, por sí sola, confirme el síndrome.

El patrón que hace pensar en SPI

  • Aparece una necesidad de mover las piernas.
  • Comienza o empeora al estar sentado o tumbado.
  • Mejora parcial o totalmente al moverse.
  • Es peor por la tarde o durante la noche.
  • No se explica mejor por otro trastorno o situación médica.

¿Cómo puede describirlo un niño?

La capacidad de explicar la sensación depende mucho de la edad y del desarrollo lingüístico. Por este motivo, los criterios pediátricos insisten en prestar especial atención a las palabras que utiliza el propio niño.

«Me hacen cosquillas» «Tengo nervios en las piernas» «Necesito moverlas» «Me pican por dentro» «No puedo dejarlas quietas» «Tengo que estirarlas» «Me molestan cuando estoy en la cama»
Importante: estas expresiones no diagnostican por sí solas un síndrome de piernas inquietas. Lo relevante es comprobar conjuntamente el patrón de reposo, movimiento, horario y alivio de los síntomas.

¿Qué puede ocurrir durante la noche?

01

Dificultad para conciliar el sueño

Permanecer quieto en la cama puede intensificar las sensaciones y hacer que el menor necesite moverse, levantarse o caminar.

02

Sueño inquieto

La familia puede observar una gran cantidad de movimientos, cambios de postura o despertares durante la noche.

03

Sueño insuficiente

El retraso en el inicio del sueño y su posible fragmentación pueden reducir el tiempo total y la calidad del descanso.

Y durante el día puede parecer otra cosa

Esta es una de las cuestiones más importantes desde el punto de vista psicopedagógico.

Un menor que duerme mal puede llegar al colegio con un funcionamiento muy diferente al que presentaría después de un descanso adecuado. La consecuencia no tiene por qué expresarse siempre como somnolencia.

En niños y adolescentes, la falta de sueño también puede manifestarse mediante inquietud, irritabilidad, baja tolerancia a la frustración o dificultades para mantener el control de la conducta.

Posibles repercusiones diurnas

  • Dificultad para mantener la atención.
  • Fatiga durante las tareas escolares.
  • Mayor irritabilidad.
  • Inquietud motora.
  • Menor resistencia ante tareas prolongadas.
  • Dificultades de autorregulación.
  • Peor eficiencia en memoria de trabajo.
  • Descenso del rendimiento académico.

Síndrome de piernas inquietas y TDAH

La relación entre síndrome de piernas inquietas y Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) merece especial atención.

Una revisión sistemática publicada en 2025 encontró una frecuencia de SPI considerablemente mayor entre población pediátrica con TDAH que en población general, aunque los porcentajes variaban ampliamente entre estudios.

Esta relación no significa que el SPI produzca TDAH ni que un niño con TDAH deba presentar necesariamente síndrome de piernas inquietas.

Sin embargo, existe una cuestión clínica fundamental: un sueño insuficiente o fragmentado puede intensificar síntomas de inatención, inquietud e impulsividad.

Por eso, cuando se estudia un posible TDAH, preguntar por el sueño no debería considerarse un detalle secundario.

No todo movimiento nocturno de piernas es síndrome de piernas inquietas

El diagnóstico diferencial resulta especialmente importante porque existen situaciones que pueden producir síntomas aparentemente semejantes.

Dolores de crecimiento Predomina el dolor o molestia y el movimiento no produce el patrón característico de alivio que se observa en el SPI.
Calambres nocturnos Suelen ser contracciones musculares bruscas, dolorosas y relativamente localizadas.
Tics motores Pueden implicar movimientos repetidos, pero no presentan necesariamente relación con el reposo ni predominio vespertino o nocturno.
Inquietud asociada al TDAH La actividad motora suele aparecer también durante el día y no depende específicamente de estar tumbado o sentado.
Ansiedad Puede producir dificultad para permanecer quieto, aunque el patrón sensitivo-motor característico del SPI puede estar ausente.
Trastorno de movimientos periódicos de las extremidades Los movimientos aparecen durante el sueño y su diagnóstico requiere documentación mediante polisomnografía.

SPI y movimientos periódicos de las piernas no son exactamente lo mismo

Esta diferencia genera bastante confusión.

En el síndrome de piernas inquietas, el elemento principal es una experiencia subjetiva: el menor percibe una necesidad de mover las piernas y unas sensaciones desagradables que empeoran con el reposo.

Los movimientos periódicos de las extremidades durante el sueño, en cambio, son movimientos repetitivos que pueden registrarse mientras la persona está dormida.

La polisomnografía puede aportar información de apoyo en determinados casos de SPI, especialmente cuando la historia clínica no resulta clara, pero no es obligatoria para establecer un diagnóstico típico de síndrome de piernas inquietas. Sí resulta esencial para diagnosticar un trastorno de movimientos periódicos de las extremidades.
Un aspecto especialmente importante

¿Qué relación existe entre hierro y síndrome de piernas inquietas?

El metabolismo del hierro tiene una relación relevante con la fisiopatología del síndrome de piernas inquietas.

Por esta razón, las guías actuales recomiendan estudiar el estado del hierro en pacientes con SPI clínicamente significativo, incluyendo parámetros como la ferritina y la saturación de transferrina.

La guía de práctica clínica de la American Academy of Sleep Medicine publicada en 2025 recoge que, en niños con SPI, el umbral utilizado por consenso para plantear suplementación se sitúa en una ferritina inferior a 50 ng/mL.

Una precisión importante

Este valor no debe interpretarse como una indicación para que las familias administren hierro por iniciativa propia.

La necesidad de solicitar una analítica, interpretar sus resultados, establecer el tipo de tratamiento y realizar controles corresponde al pediatra, neurólogo, especialista en sueño u otro profesional médico responsable del caso.

No se debe iniciar suplementación con hierro sin valoración médica. El tratamiento debe establecerse de forma individual, teniendo en cuenta analítica, edad, situación clínica, tolerancia y seguimiento.

¿Puede influir la medicación?

Algunos medicamentos pueden favorecer o intensificar síntomas de piernas inquietas en determinadas personas. Entre ellos se han descrito algunos antihistamínicos, antidepresivos y antipsicóticos.

Esto no significa que deban retirarse cuando un niño presenta síntomas. Significa que la medicación forma parte de la información que debe revisar el médico durante la valoración.

Nunca debe suspenderse o modificarse una medicación prescrita por cuenta propia. Si existe sospecha de relación entre un medicamento y los síntomas nocturnos, debe consultarse con el profesional que lo ha indicado.

¿La falta de sueño está interfiriendo con la atención o el aprendizaje?

En Área 44 podemos estudiar el funcionamiento atencional, ejecutivo y académico del escolar y ayudar a diferenciar qué dificultades aparecen de forma estable y cuáles pueden estar siendo intensificadas por un descanso inadecuado.

La evaluación psicopedagógica no sustituye al diagnóstico médico del síndrome de piernas inquietas, pero puede ser especialmente útil para comprender su repercusión funcional en el colegio.

¿Qué aporta una evaluación psicopedagógica en estos casos?

El diagnóstico del SPI pertenece al ámbito sanitario. Sin embargo, cuando el sueño se encuentra alterado durante semanas o meses, resulta necesario conocer qué está ocurriendo durante el día.

Atención

Analizar mantenimiento, selección, control atencional y resistencia ante tareas prolongadas.

Funciones ejecutivas

Estudiar planificación, inhibición, memoria de trabajo, monitorización y regulación.

Aprendizaje

Comprobar si el rendimiento lector, escritor o matemático está resultando penalizado.

Velocidad de procesamiento

Determinar si existe lentitud cognitiva estable o un rendimiento fluctuante relacionado con la fatiga.

Una evaluación puede cambiar mucho si no preguntamos cómo duerme el escolar

Imaginemos un escolar que llega a consulta por inatención, lentitud, irritabilidad y bajo rendimiento.

Si únicamente estudiamos lo que ocurre durante el día podemos obtener una fotografía incompleta.

Si sabemos además que tarda más de una hora en conciliar el sueño, necesita mover continuamente las piernas y se despierta con frecuencia, la interpretación necesita integrar ese dato.

En la anamnesis conviene preguntar

  • A qué hora se acuesta y se duerme realmente.
  • Si existe necesidad de mover las piernas.
  • Qué palabras utiliza para describir la sensación.
  • Si empeora al estar quieto.
  • Si mejora al caminar o mover las piernas.
  • Si los síntomas predominan por la tarde o noche.
  • Si existen despertares frecuentes.
  • Cómo se encuentra al levantarse.
  • Si existen antecedentes familiares semejantes.

¿Cuándo conviene consultar con un profesional sanitario?

La valoración médica es especialmente recomendable cuando la necesidad de mover las piernas aparece de forma repetida, dificulta conciliar el sueño, produce despertares, genera malestar significativo o está acompañada por problemas diurnos.

También debe valorarse médicamente cualquier dolor persistente o claramente unilateral, inflamación, pérdida de fuerza, alteración de la marcha, fiebre u otros signos que no correspondan al patrón habitual del SPI.

El diagnóstico de síndrome de piernas inquietas debe realizarse desde el ámbito sanitario. Pediatría, neurología infantil o una unidad especializada en medicina del sueño pueden determinar qué exploraciones son necesarias en cada caso.

Mientras se estudia el caso: cuidar el contexto del sueño

Las medidas de higiene del sueño no sustituyen al tratamiento cuando existe síndrome de piernas inquietas, pero pueden reducir factores que añaden más dificultades al descanso.

Horario regular Mantener horarios de sueño razonablemente estables, también durante fines de semana.
Actividad física Mantener actividad adecuada durante el día evitando ejercicio intenso inmediatamente antes de acostarse.
Cafeína Evitar bebidas o productos con cafeína, especialmente durante la tarde y la noche.
Pantallas Reducir la estimulación y exposición a pantallas en el periodo inmediatamente anterior al sueño.
Rutina predecible Crear un periodo tranquilo y repetible que facilite la transición hacia el sueño.
Registrar el patrón Anotar horarios, síntomas, despertares y circunstancias puede aportar información útil durante la consulta médica.
Antes de concluir que un escolar «no presta atención», también debemos preguntarnos
cómo está durmiendo.

Preguntas frecuentes sobre el síndrome de piernas inquietas infantil

¿Puede un niño tener síndrome de piernas inquietas?
Sí. El síndrome de piernas inquietas puede aparecer durante la infancia y la adolescencia. La identificación puede resultar más compleja porque los niños pequeños no siempre encuentran palabras precisas para describir lo que sienten.
¿Mover mucho las piernas al dormir significa tener SPI?
No. El SPI se caracteriza fundamentalmente por una necesidad de mover las piernas que aparece o empeora durante el reposo, mejora con el movimiento y presenta predominio vespertino o nocturno. Existen otras causas de movimientos durante el sueño.
¿El síndrome de piernas inquietas puede confundirse con TDAH?
Pueden existir manifestaciones que se solapen. La alteración del sueño puede producir inatención, inquietud, fatiga o irritabilidad. Además, los estudios muestran una asociación entre SPI y TDAH. Esto hace especialmente importante valorar correctamente el sueño durante el proceso diagnóstico.
¿Hace falta una polisomnografía?
No en todos los casos. El SPI es fundamentalmente un diagnóstico clínico. La polisomnografía puede aportar información complementaria cuando existen dudas o se sospechan otros trastornos del sueño. Para diagnosticar un trastorno de movimientos periódicos de las extremidades sí es necesaria.
¿Qué relación tiene la ferritina con el síndrome de piernas inquietas?
El estado del hierro resulta relevante en el SPI. Las guías actuales recomiendan estudiar parámetros del metabolismo del hierro en pacientes con síntomas clínicamente significativos. En población infantil se utiliza por consenso una ferritina inferior a 50 ng/mL como referencia para valorar médicamente una posible suplementación.
¿Debo dar hierro a mi hijo si tiene piernas inquietas?
No debe iniciarse suplementación por iniciativa propia. La valoración del hierro, la interpretación de la analítica y cualquier tratamiento deben ser realizados y supervisados por un profesional médico.
¿Qué puede aportar una evaluación psicopedagógica?
Puede estudiar la posible repercusión diurna sobre atención, funciones ejecutivas, velocidad de procesamiento, aprendizaje y rendimiento académico. No diagnostica el síndrome de piernas inquietas, cuyo estudio corresponde al ámbito sanitario.
Área 44 Psicopedagogía

Cuando el sueño afecta al aprendizaje, hay que estudiar el cuadro completo

Si vuestro hijo presenta problemas de atención, rendimiento, organización o regulación emocional y existen además dificultades importantes de sueño, podemos valorar su funcionamiento psicopedagógico y neuropsicológico para comprender mejor qué está ocurriendo durante el día.

Bibliografía citadas

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