¿Puede la migraña materna durante el embarazo dejar huella en el neurodesarrollo?
Qué sabemos realmente sobre TDAH, migraña infantil, Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas, altas capacidades y desarrollo cognitivo cuando existe migraña materna durante la gestación.
La migraña es muy frecuente en mujeres en edad fértil. Para muchas familias, cuando años después aparece una particularidad en el desarrollo del hijo —dificultades atencionales, episodios perceptivos extraños, migraña infantil, un perfil cognitivo muy elevado o un desarrollo aparentemente atípico— surge una pregunta inevitable:
¿Puede haber una relación entre la migraña que tuvo la madre durante el embarazo y el funcionamiento posterior del niño?
La respuesta científica es mucho más interesante que un simple «sí» o «no».
La investigación actual muestra que la migraña materna se relaciona con algunos resultados obstétricos y con determinadas características posteriores en la descendencia. Pero también demuestra algo esencial: una asociación observada durante el embarazo no significa necesariamente que la migraña haya producido un efecto directo sobre el cerebro fetal.
En algunos casos puede intervenir el propio embarazo. En otros, la explicación puede estar en factores genéticos compartidos entre madre e hijo. También pueden influir la gravedad de la migraña, las complicaciones obstétricas asociadas, los factores vasculares, el sueño, otras condiciones de salud o variables familiares.
¿Hay antecedentes gestacionales y ahora algo del desarrollo no termina de encajar?
Una historia de migraña materna no permite anticipar un perfil concreto, pero puede formar parte de una anamnesis evolutiva útil cuando existen dudas sobre atención, aprendizaje, percepción, desarrollo cognitivo o altas capacidades.
Lo primero: «migraña materna» puede significar cosas diferentes
Historia materna de migraña
La madre tiene migraña como condición de base, aunque durante el embarazo mejore o incluso desaparezca temporalmente.
Migraña activa durante la gestación
Los ataques se producen durante uno o varios trimestres y pueden variar mucho en intensidad y frecuencia.
Migraña con complicaciones obstétricas
Puede coexistir con hipertensión, preeclampsia, parto prematuro u otras variables que también deben considerarse.
Tratamiento de la migraña
La exposición a medicación durante el embarazo es una variable distinta de la migraña en sí misma y debe estudiarse por separado.
Qué sabemos con más seguridad sobre migraña y embarazo
La evidencia más sólida no procede inicialmente del neurodesarrollo, sino de los resultados obstétricos.
Una revisión paraguas con actualización metaanalítica publicada en 2024 encontró que la migraña materna se asociaba con una mayor probabilidad de preeclampsia y parto prematuro. En los análisis actualizados, la razón de probabilidades para preeclampsia fue aproximadamente 2,05 y para parto prematuro 1,26 (Phillips et al., 2024).
Un gran estudio poblacional danés con 22.841 embarazos de mujeres con migraña también encontró mayor frecuencia de trastornos hipertensivos asociados al embarazo, bajo peso al nacer y parto prematuro, aunque no observó un incremento de defectos congénitos ni de parálisis cerebral (Skajaa et al., 2019).
Esto permite formular una hipótesis razonable: en algunas gestaciones, la migraña puede formar parte de un entorno vascular y obstétrico que merece seguimiento. Sin embargo, pasar de aquí a afirmar que una migraña materna «altera el neurodesarrollo» sería ir mucho más allá de lo que esos datos permiten.
Para comprender cómo se integran estas variables dentro de la historia evolutiva, puede resultar útil revisar qué factores prenatales se tienen en cuenta cuando posteriormente aparecen dudas sobre aprendizaje o desarrollo.
¿Te preocupa algún antecedente del embarazo?
Podemos ayudarte a ordenar la historia gestacional y valorar si el desarrollo actual justifica una exploración psicopedagógica o neuropsicológica más amplia.
La cuestión más delicada: ¿la migraña durante el embarazo produce cambios en el neurodesarrollo?
Esta pregunta exige distinguir asociación de causalidad.
Durante años, una forma habitual de investigar factores prenatales ha sido comparar hijos de madres expuestas con hijos de madres no expuestas. El problema es que las madres con migraña pueden diferir también en genética, sueño, otras condiciones de salud, medicación, estrés o funcionamiento neurobiológico.
Por eso los diseños recientes intentan separar el posible efecto intrauterino de la predisposición familiar.
El ejemplo más claro: migraña materna y TDAH
En 2026 se publicó un estudio especialmente interesante porque utilizó varias estrategias para estudiar la relación entre migraña materna y características de TDAH en la descendencia.
En el análisis observacional, la migraña materna durante el primer trimestre se asoció con mayores rasgos de TDAH a los siete años, con una OR de 1,59.
Si el análisis terminara ahí, sería fácil concluir que la migraña gestacional aumenta directamente el riesgo de TDAH.
Pero el estudio fue más lejos.
Los autores incorporaron riesgo poligénico y análisis de aleatorización mendeliana. El resultado final fue mucho más prudente: no encontraron respaldo suficiente para un efecto intrauterino causal directo. Los datos apuntaron a que parte de la asociación puede explicarse por una arquitectura genética compartida entre migraña y TDAH (Maternal migraine and offspring ADHD, 2026).
Que una madre presente migraña durante el embarazo y su hijo muestre posteriormente características atencionales no significa que los ataques de migraña hayan causado esas características.
Madre e hijo pueden compartir parte de una vulnerabilidad biológica o genética que se expresa de forma diferente.
Este tipo de distinción es especialmente importante cuando aparecen problemas atencionales en el colegio. Si quieres profundizar en cómo se realiza una valoración específica, en TDAH Madrid se explica cómo se integran atención, función ejecutiva y rendimiento real en una evaluación amplia.
¿Y la medicación para la migraña durante el embarazo?
También aquí conviene evitar asociaciones precipitadas.
Un gran estudio noruego publicado en 2025 analizó a más de 26.000 embarazos de mujeres con migraña y estudió exposición a triptanes y diferentes resultados del neurodesarrollo hasta la adolescencia: autismo, dificultades conductuales, aprendizaje, desarrollo del lenguaje, coordinación y TDAH.
Los resultados indicaron que la exposición prenatal a triptanes, solos o combinados con otros tratamientos preventivos, no aumentaba de manera sustancial el riesgo global de alteraciones del neurodesarrollo cuando se utilizaban comparaciones adecuadas entre mujeres con migraña (Camanni et al., 2025).
Otro estudio específico sobre TDAH tampoco encontró un aumento significativo de diagnósticos o síntomas de TDAH en hijos expuestos prenatalmente a triptanes frente a hijos de madres con migraña no expuestos (Harris et al., 2022).
Esto no significa que cualquier tratamiento sea intercambiable ni que deba modificarse una medicación durante el embarazo sin supervisión médica. Significa que no debemos atribuir automáticamente al tratamiento un resultado neuroevolutivo que puede estar relacionado con la propia migraña, su gravedad u otros factores.
La migraña también se transmite familiarmente
La migraña presenta una importante agregación familiar.
En el estudio poblacional HUNT, la migraña materna se asoció con una mayor probabilidad de migraña en los hijos, con una asociación más fuerte para la línea materna que para la paterna (Børte et al., 2019).
Este dato es relevante para comprender un fenómeno que puede aparecer años después y que, a primera vista, parece no tener nada que ver con el embarazo: el Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas.
Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas: cuando el niño percibe el mundo de forma extraña
El Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas describe episodios de distorsión perceptiva que pueden afectar al tamaño de los objetos, al propio cuerpo, a la distancia, al espacio o al tiempo.
- micropsia: los objetos parecen más pequeños;
- macropsia: parecen mucho mayores;
- teleopsia: parecen encontrarse más lejos;
- pelopsia: parecen estar anormalmente cerca;
- alteración de la percepción del propio tamaño corporal;
- distorsiones de movimiento, forma o duración del tiempo.
En una serie de 48 pacientes pediátricos, la micropsia fue uno de los fenómenos más frecuentes, seguida por teleopsia y otras metamorfopsias (Liu et al., 2014).
La migraña constituye una de las asociaciones neurológicas más estudiadas del síndrome. Una revisión sobre alteraciones visuales en migraña pediátrica señala que el Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas mantiene una relación importante con la migraña infantil, aunque existen otras causas y el diagnóstico diferencial es esencial (Frattale et al., 2023).
Cuando “Alicia” entra en el aula
Este fenómeno resulta especialmente fácil de malinterpretar en contextos educativos. En «Alicia, ¿me estás tomando el pelo?», Juan José Millán relata un caso observado en un aula y explica cómo expresiones aparentemente absurdas —percibir una cabeza enorme, sentir que alguien crece o experimentar el movimiento como si ocurriera a cámara lenta— pueden tener un significado neurológico muy distinto de una conducta desafiante o una broma.
El artículo resulta especialmente útil para familias y docentes porque conecta las distorsiones perceptivas con la migraña y muestra por qué una conducta extraña merece ser comprendida antes de interpretarse únicamente desde lo conductual.
Leer el artículo sobre el Síndrome de Alicia¿Significa esto que la migraña materna durante el embarazo causa el Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas?
No.
No existe evidencia suficiente para establecer una cadena causal:
Lo que sí puede ocurrir es algo diferente:
una madre con migraña puede transmitir una predisposición familiar a la migraña; el hijo puede desarrollar posteriormente migraña o fenómenos relacionados; y en determinados niños pueden aparecer episodios perceptivos compatibles con el Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas.
La revisión de Blom (2016) y la revisión fisiopatológica de Mastria y colaboradores (2016) describen una asociación significativa entre migraña y este síndrome, especialmente en población pediátrica. También se ha observado que, en algunos niños, las distorsiones perceptivas aparecen antes que el dolor de cabeza típico.
Un niño puede decir que «sus manos se hacen enormes», que «la habitación se aleja» o que «todo parece diminuto» durante unos minutos, estar plenamente consciente y posteriormente presentar cefalea o no presentarla todavía.
En un niño con antecedentes familiares de migraña, este relato merece ser recogido con detalle y valorado médicamente. No debería interpretarse como fantasía, mentira o imaginación excesiva sin estudiar primero qué está ocurriendo.
¿Tu hijo describe distorsiones extrañas de tamaño, espacio o tiempo?
Estos fenómenos no deberían confundirse automáticamente con imaginación, ansiedad o conducta. Cuando además existen antecedentes de migraña, es importante comunicarlo al profesional médico y valorar también su funcionamiento cognitivo y escolar si aparecen otras dificultades.
Migraña y altas capacidades: un terreno especialmente fácil de sobredimensionar
La relación entre migraña y altas capacidades resulta atractiva porque ambos temas se han asociado popularmente con sensibilidad, intensidad perceptiva o un funcionamiento cerebral diferente.
Pero la literatura obliga a ser muy cuidadosos.
Existe un estudio francés de 2005 con 195 niños con altas capacidades y 217 controles que encontró una asociación estadística entre alta capacidad y varios factores, entre ellos antecedentes de embarazo considerado anómalo, estrés perinatal y presencia de migraña en los propios niños (Louis et al., 2005).
Es un resultado interesante, pero tiene limitaciones importantes:
- es un estudio antiguo;
- su diseño es observacional;
- los niños con altas capacidades procedían de servicios donde ya habían sido identificados;
- no demuestra que la migraña materna gestacional produzca altas capacidades;
- no establece un mecanismo causal prenatal;
- no permite convertir la migraña en un indicador de alta capacidad.
Además, trabajos poblacionales anteriores no encontraron evidencia de que las personas con migraña fueran globalmente más inteligentes que quienes no tenían migraña (Waters, 1971).
No disponemos de evidencia para afirmar que la migraña durante el embarazo favorezca las altas capacidades intelectuales.
Si un niño muestra indicadores de alta capacidad, la identificación debe realizarse mediante una evaluación específica de su funcionamiento cognitivo, creativo, emocional y educativo, independientemente de los antecedentes de migraña.
Para comprender mejor qué debe explorarse cuando existe una sospecha real, puede revisarse el enfoque de evaluación integral de altas capacidades, disincronía y doble excepcionalidad.
Para profundizar en el funcionamiento interno y educativo de las altas capacidades
Si este apartado te interesa especialmente, estos tres libros desarrollan desde perspectivas complementarias la experiencia interna, el contexto familiar y escolar y algunos de los mitos más frecuentes alrededor de las altas capacidades.
La verdad sobre las Altas Capacidades
Una aproximación a la intensidad, la sensibilidad y la forma particular de comprender el mundo que puede aparecer en algunos perfiles de alta capacidad.
Ver el libroCómo se vive el mundo desde las Altas Capacidades
Un recorrido centrado en la experiencia interna del niño con altas capacidades y en cómo interpreta su entorno.
Ver el libroFamilia, Sociedad y Escuela en Altas Capacidades
Analiza el papel de los distintos contextos como motores del desarrollo social, emocional y educativo.
Ver el libroEntonces, ¿por qué merece la pena hablar de altas capacidades en este contexto?
Porque en la práctica pueden coincidir varios elementos sin que uno cause al otro.
Un niño con altas capacidades puede tener migraña.
Puede presentar una gran riqueza imaginativa y, además, episodios perceptivos neurológicos que no deberían atribuirse a esa imaginación.
Puede tener alta capacidad y TDAH.
Puede presentar un perfil cognitivo muy elevado y, al mismo tiempo, dificultades de velocidad, atención o regulación.
Es decir, el valor de esta relación no está en buscar una causa prenatal única, sino en evitar que una característica tape a otra.
Una percepción inusual no debe atribuirse automáticamente a la alta capacidad. Una dificultad atencional no debe descartarse porque el cociente intelectual sea alto. Y una historia de migraña materna no debe utilizarse para explicar por sí sola el perfil del niño.
La doble excepcionalidad complica todavía más la interpretación
Un escolar puede presentar altas capacidades junto a TDAH, dificultades específicas de aprendizaje, alteraciones sensoriales u otras particularidades del neurodesarrollo.
Cuando la capacidad de razonamiento es muy alta, puede compensar durante años dificultades que sólo se hacen visibles cuando aumentan las demandas escolares.
Por eso una evaluación centrada exclusivamente en el cociente intelectual o exclusivamente en el problema puede ofrecer una visión incompleta.
¿Ves mucha capacidad pero también atención irregular, agotamiento o dificultades inesperadas?
Los perfiles de doble excepcionalidad requieren estudiar fortalezas y debilidades al mismo tiempo. Una valoración amplia puede diferenciar alta capacidad, atención, velocidad de procesamiento, funciones ejecutivas y aprendizaje.
Otros aspectos del neurodesarrollo que ha estudiado la investigación
Problemas atencionales
Es actualmente uno de los campos más interesantes porque existe asociación epidemiológica entre migraña y TDAH, pero los datos de 2026 apuntan a que esa relación puede depender en parte de factores genéticos compartidos más que de una agresión intrauterina directa.
Migraña en la descendencia
La historia familiar es un factor relevante. La descendencia de madres con migraña presenta mayor probabilidad de migraña, lo que puede hacer que durante la infancia aparezcan cefalea, aura, mareo, fenómenos visuales u otros equivalentes migrañosos.
Funcionamiento emocional y otros problemas posteriores
Un gran estudio poblacional danés encontró asociación entre migraña materna y un aumento de diversos problemas psiquiátricos posteriores en la descendencia. Sin embargo, este tipo de estudios no permite separar completamente herencia, ambiente familiar y posibles efectos prenatales (Liu et al., 2021).
Otro estudio poblacional de 2024 encontró que la migraña parental se asociaba con mayor probabilidad de TDAH, trastorno bipolar y depresión en la descendencia, y que las asociaciones observadas se concentraban especialmente en la migraña materna. Nuevamente, asociación familiar no equivale a efecto gestacional directo (Chen et al., 2024).
Resultados neurológicos tempranos
En la cohorte danesa de Skajaa y colaboradores, los hijos de madres con migraña presentaron un pequeño incremento del riesgo de convulsiones febriles, pero no de parálisis cerebral. Este tipo de resultados ayuda a evitar afirmaciones globales como «la migraña afecta al cerebro del bebé», porque los desenlaces estudiados no se comportan todos de la misma manera.
Migraña infantil y rendimiento cognitivo
Existe otra línea de investigación distinta: qué ocurre cuando quien presenta migraña es el propio niño.
Un metaanálisis publicado en 2025 que reunió estudios de niños y adolescentes con cefaleas primarias encontró un rendimiento neuropsicológico medio algo inferior en varios dominios, especialmente en muestras con migraña. Las diferencias aparecieron en funciones ejecutivas, aprendizaje y memoria, lenguaje, velocidad de procesamiento y habilidades visuoespaciales, aunque los efectos fueron modestos y los estudios presentaban heterogeneidad.
Esto tampoco significa que la migraña implique baja capacidad. La inteligencia general suele mantenerse dentro de la normalidad y los perfiles pueden ser muy heterogéneos.
Una revisión de 2022 señalaba precisamente que niños y adolescentes con migraña pueden mostrar un perfil no homogéneo, con posibles dificultades en atención, velocidad de procesamiento y memoria verbal, aun manteniendo inteligencia normal (Tarantino et al., 2022).
Un niño con alta capacidad también puede rendir peor durante una etapa de migraña
Este punto tiene mucha importancia educativa.
El potencial cognitivo y el rendimiento observable no son lo mismo.
- dolor recurrente;
- fotofobia;
- náuseas;
- fatiga tras el episodio;
- dificultad de concentración;
- menor velocidad de procesamiento durante determinados periodos;
- ausencias escolares;
- reducción temporal de la producción académica.
Si sólo observamos las notas o la productividad, podemos infravalorar su potencial.
Qué debería preguntar una evaluación cuando existe este antecedente
Una historia de migraña materna durante el embarazo no justifica por sí sola una evaluación del niño. Pero, si ya existen dudas sobre su desarrollo o aprendizaje, puede ser una información útil dentro de una historia evolutiva amplia.
| Área | Preguntas relevantes |
|---|---|
| Gestación | ¿La migraña fue previa al embarazo o apareció durante él? ¿En qué trimestres? ¿Hubo hipertensión, preeclampsia, prematuridad o bajo peso? |
| Historia familiar | ¿Hay migraña en otros familiares? ¿Existen TDAH, altas capacidades, dificultades de aprendizaje u otras particularidades del desarrollo? |
| Percepción | ¿Describe episodios de micropsia, macropsia, alteraciones corporales, visuales o temporales? |
| Atención | ¿Existe variabilidad del rendimiento, omisiones, pérdida del hilo o dificultades para sostener tareas? |
| Cognición | ¿Hay un razonamiento muy elevado? ¿Existen discrepancias entre índices o áreas? |
| Aprendizaje | ¿Aparecen dificultades de lectura, escritura, matemáticas, memoria o velocidad? |
| Migraña infantil | ¿Hay cefalea, aura, mareo, fotofobia, náuseas, vómitos o episodios neurológicos transitorios? |
Qué no debemos hacer con el antecedente de migraña materna
- utilizarlo para predecir que un niño tendrá TDAH;
- presentarlo como causa de altas capacidades;
- atribuirle automáticamente un Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas;
- culpar a la medicación materna sin analizar la evidencia disponible;
- convertir una correlación epidemiológica en una explicación individual;
- ignorar la genética compartida y la historia familiar.
Qué sí puede aportar
Puede aportar contexto.
Y el contexto es especialmente valioso cuando el niño presenta un perfil complejo.
La información gestacional puede ayudar a formular mejores preguntas, pero las respuestas deben buscarse en el funcionamiento actual.
Este enfoque es coherente con la forma de analizar otros antecedentes prenatales y perinatales. Por ejemplo, en el análisis del crecimiento intrauterino retardado y las dificultades de aprendizaje se mantiene la misma idea: el antecedente informa sobre riesgo y contexto, pero no sustituye la evaluación real de lectura, atención, lenguaje, funciones ejecutivas o rendimiento.
¿Quieres saber si un antecedente prenatal tiene relevancia en el perfil actual?
Podemos integrar la historia gestacional con una evaluación actual del desarrollo, la atención, el aprendizaje o las altas capacidades para diferenciar coincidencias, factores de riesgo y necesidades reales.
Una forma más útil de interpretar la relación
En lugar de imaginar una línea causal sencilla:
migraña materna durante el embarazo → alteración cerebral → perfil concreto del niño
la evidencia actual obliga a pensar en un modelo mucho más complejo:
predisposición genética + migraña materna + funcionamiento vascular y obstétrico + posibles complicaciones del embarazo + historia familiar + desarrollo posnatal + características propias del niño.
Distintos elementos pueden contribuir de manera diferente en cada familia.
El Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas es un buen ejemplo de esta complejidad
Si una madre tuvo migraña durante la gestación y años después su hijo presenta episodios de micropsia, macropsia o distorsión corporal, sería tentador conectar directamente ambos acontecimientos.
La interpretación correcta es más prudente:
- la migraña materna indica una posible predisposición familiar;
- el niño puede haber heredado susceptibilidad a la migraña;
- el Síndrome de Alicia presenta una asociación conocida con migraña pediátrica;
- pero el episodio perceptivo necesita su propia valoración y diagnóstico diferencial;
- no puede concluirse que la migraña gestacional haya causado el fenómeno.
Las altas capacidades representan el ejemplo contrario
Aquí el riesgo no consiste en pasar por alto una asociación conocida, sino en inventar una relación atractiva donde la evidencia es muy débil.
Que existan niños con alta capacidad y migraña no significa que la migraña sea una característica de las altas capacidades.
Que un estudio observacional antiguo encontrara más migraña en un grupo identificado como superdotado tampoco convierte la migraña en un marcador.
Y, sobre todo, no existe base para utilizar la migraña materna durante el embarazo como indicador prenatal de alta capacidad.
Las altas capacidades se identifican evaluando altas capacidades. La migraña se estudia como migraña. Y cuando ambas coinciden, el objetivo es comprender cómo interactúan en la vida real del escolar.
Conclusión: el dato gestacional importa, pero no debe convertirse en una explicación total
La migraña materna durante el embarazo es una variable que merece ser recogida en una historia evolutiva completa.
Sabemos que se relaciona con determinados riesgos obstétricos.
Sabemos que migraña y TDAH comparten parte de su arquitectura biológica y genética.
Sabemos que la migraña puede transmitirse familiarmente.
Sabemos que en la infancia puede asociarse con fenómenos perceptivos tan llamativos como el Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas.
Y sabemos también que algunas asociaciones sugeridas popularmente —como una relación directa con altas capacidades— carecen todavía de evidencia suficiente.
La pregunta más útil no es:
«¿Qué le causó la migraña de su madre?»
Sino:
«¿Qué está ocurriendo actualmente en el desarrollo de este niño y qué información de su historia familiar y gestacional nos ayuda realmente a comprenderlo?»
Si hay dudas sobre desarrollo, atención, aprendizaje o altas capacidades, podemos estudiar el perfil completo
En Área 44 integramos historia evolutiva, antecedentes prenatales, funcionamiento cognitivo, atención, aprendizaje, lenguaje, funciones ejecutivas y posibles perfiles de alta capacidad para construir una explicación útil y aplicada a la realidad escolar.
Bibliografía citada
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