Crecimiento Intrauterino Retardado y Dificultades de Aprendizaje
Qué sabemos sobre la relación entre restricción del crecimiento fetal, neurodesarrollo, atención, funciones ejecutivas, lectura, escritura y rendimiento escolar.
Cuando en los antecedentes de un niño aparece un Crecimiento Intrauterino Retardado, es razonable que la familia se pregunte si aquel episodio puede tener alguna relación con dificultades posteriores de aprendizaje. La respuesta científica exige prudencia: existe una asociación estadística entre la restricción del crecimiento fetal y un mayor riesgo de determinadas dificultades neuroevolutivas y escolares, pero esa asociación no permite predecir de forma individual qué ocurrirá en cada niño.
Muchos niños con antecedentes de crecimiento fetal restringido presentan una evolución escolar satisfactoria. Otros muestran dificultades discretas que sólo se hacen visibles cuando aumentan las exigencias académicas. Y en un tercer grupo pueden aparecer dificultades más claras en atención, funciones ejecutivas, lenguaje, lectura, escritura o rendimiento global.
El antecedente prenatal no determina el aprendizaje. Lo que aporta es una información de riesgo que puede ayudar a interpretar mejor determinados perfiles y, sobre todo, a decidir cuándo merece la pena observar con mayor detalle el neurodesarrollo y el rendimiento escolar.
¿Existen antecedentes prenatales y ahora aparecen dificultades escolares?
Cuando lectura, escritura, atención o rendimiento no evolucionan como cabría esperar, una evaluación psicopedagógica y neuropsicológica puede ayudar a diferenciar qué procesos están afectados y cuáles se encuentran conservados.
Qué significa realmente Crecimiento Intrauterino Retardado
La expresión Crecimiento Intrauterino Retardado continúa utilizándose con frecuencia en familias, informes antiguos y búsquedas en internet. En la literatura científica actual es habitual encontrar los términos fetal growth restriction (FGR) o restricción del crecimiento fetal.
El concepto hace referencia a un feto que no alcanza su potencial esperado de crecimiento, generalmente por factores que interfieren con el aporte de oxígeno y nutrientes o con el propio desarrollo fetal. No debe confundirse de forma automática con haber nacido pequeño para la edad gestacional.
Pequeño para la edad gestacional y restricción del crecimiento fetal no son exactamente lo mismo. Un bebé puede ser pequeño por constitución familiar y no haber sufrido una restricción patológica del crecimiento; del mismo modo, algunos fetos pueden haber reducido de forma importante su trayectoria de crecimiento sin situarse necesariamente por debajo de un único punto de corte de peso.
Esta distinción es muy importante al interpretar estudios científicos, porque muchos trabajos antiguos utilizaron el peso al nacer como sustituto de la restricción fetal, mientras que la investigación más reciente intenta incorporar criterios prenatales más precisos.
Para situar este antecedente dentro del desarrollo prenatal puede resultar útil revisar qué factores prenatales pueden requerir un seguimiento evolutivo más atento. El crecimiento fetal restringido debe entenderse dentro de este marco: como un antecedente que aumenta la necesidad de observación, pero no como una explicación automática de cualquier dificultad escolar.
Por qué puede existir relación con el neurodesarrollo
El cerebro fetal se desarrolla en un periodo de enorme velocidad de crecimiento, organización y diferenciación. Cuando existe una restricción del crecimiento, la placenta, el aporte sanguíneo, la oxigenación y la disponibilidad de nutrientes pueden verse comprometidos en diferente grado y durante periodos distintos.
La resonancia magnética fetal ha permitido estudiar algunas de estas diferencias antes del nacimiento. Una revisión sistemática reciente encontró que los fetos con restricción del crecimiento presentaban, como grupo, menor volumen cerebral total y menor volumen cerebeloso que los fetos con crecimiento adecuado, aunque los estudios incluidos mostraban una importante heterogeneidad metodológica.
También se ha estudiado el denominado brain sparing o redistribución circulatoria hacia el cerebro. Durante años se interpretó como un mecanismo fundamentalmente protector, pero las revisiones actuales indican que esa compensación no garantiza por sí sola un neurodesarrollo completamente preservado. La revisión de Benítez-Marín y colaboradores (2021) encontró resultados heterogéneos, con posibles dificultades cognitivas incluso en algunos niños que habían mostrado redistribución cerebral prenatal.
La investigación describe diferencias de riesgo entre grupos. No significa que exista una lesión determinada ni que todos los niños sigan la misma trayectoria. La edad gestacional, la gravedad y duración de la restricción, el funcionamiento placentario, las complicaciones neonatales, el entorno familiar, las oportunidades educativas y muchos otros factores modifican el resultado final.
Qué dice la evidencia más reciente
Una revisión paraguas publicada en 2025 sintetizó ocho revisiones sistemáticas sobre neurodesarrollo tras restricción del crecimiento intrauterino. En conjunto, los trabajos revisados encontraron puntuaciones inferiores, como grupo, en dominios cognitivos, motores y lingüísticos frente a niños con crecimiento adecuado, aunque los autores subrayaron la heterogeneidad de las definiciones, las medidas y los diseños (Rao et al., 2025).
Cognición general
Algunos estudios encuentran pequeñas diferencias medias, pero no todos los niños presentan un rendimiento intelectual reducido.
Atención y funciones ejecutivas
Es uno de los ámbitos donde aparecen resultados relativamente consistentes en varios estudios de edad escolar.
Lenguaje
Las revisiones describen posibles dificultades en comprensión y desarrollo lingüístico, aunque los resultados no son uniformes.
Rendimiento académico
Las diferencias pueden aparecer en lectura, matemáticas, aprendizaje general o necesidad de apoyos escolares.
El perfil puede hacerse más visible cuando aumentan las demandas escolares
Una característica importante del neurodesarrollo es que algunas dificultades no se manifiestan con claridad en los primeros años. Una habilidad puede parecer suficiente para las demandas de Educación Infantil y resultar menos eficiente cuando Primaria exige leer con fluidez, comprender textos largos, escribir de forma autónoma, memorizar instrucciones, organizar materiales o mantener la atención durante más tiempo.
Una revisión centrada en resultados neurológicos y cognitivos durante la edad escolar concluyó que los niños nacidos con restricción del crecimiento fetal o pequeños para la edad gestacional, especialmente cuando además habían nacido prematuramente, presentaban mayor riesgo de dificultades neuroevolutivas y atencionales. Los autores destacaron la importancia de mantener el seguimiento durante la etapa escolar porque algunas dificultades pueden hacerse visibles cuando el entorno exige más.
«De pequeño parecía ir bien, pero a partir de tercero de Primaria empezaron los problemas».
No necesariamente significa que la dificultad haya comenzado en ese momento. Puede significar que la demanda académica ha superado el nivel de compensación que hasta entonces había sido suficiente.
Atención: uno de los ámbitos que merece especial seguimiento
Las dificultades atencionales aparecen de manera recurrente en la literatura sobre restricción fetal y niños pequeños para la edad gestacional.
Un estudio de seguimiento de niños pequeños para la edad gestacional y moderadamente prematuros encontró que a los 6,5 años el perfil evolucionaba desde dificultades más generales en edades tempranas hacia un patrón más específico de naturaleza atencional y ejecutiva.
Otro estudio en edad escolar encontró que los niños pequeños para la edad gestacional presentaban con mayor frecuencia resultados alterados en control atencional, mientras que muchas otras funciones cognitivas eran comparables a las de sus compañeros.
Esto no significa que un antecedente de crecimiento fetal restringido produzca automáticamente TDAH. Significa que la atención constituye una función que conviene valorar con especial cuidado cuando aparecen problemas de rendimiento, lentitud, olvidos, desconexiones o dificultad para sostener una tarea.
Para comprender cómo una dificultad atencional puede interferir en una actividad académica concreta, puede resultar útil revisar cómo la pérdida del hilo atencional puede afectar a la comprensión lectora incluso cuando la mecánica de lectura parece correcta.
Funciones ejecutivas: cuando saber no garantiza organizar bien la respuesta
Las funciones ejecutivas permiten mantener objetivos, inhibir respuestas precipitadas, actualizar información, planificar y supervisar lo que estamos haciendo. En el colegio participan constantemente.
Un escolar puede conocer una regla ortográfica y no aplicarla mientras escribe. Puede saber cómo resolver un problema matemático y perder un paso. Puede comprender una explicación y olvidar la segunda parte de la instrucción antes de empezar.
El estudio longitudinal de Geva y colaboradores (2006), que siguió durante nueve años a niños con restricción del crecimiento de aparición tardía, encontró un mayor número de dificultades neuropsicológicas, especialmente en funciones ejecutivas, lenguaje y flexibilidad cognitiva, junto con más problemas de aprendizaje y menor rendimiento académico.
Lectura: la relación no es simple ni equivale a dislexia
Una de las preguntas más importantes para las familias es si el Crecimiento Intrauterino Retardado puede relacionarse con dificultades lectoras.
La respuesta es que puede formar parte de un contexto de vulnerabilidad neuroevolutiva asociado a un mayor riesgo de dificultades de aprendizaje, pero no existe una relación directa y específica por la cual un antecedente de restricción fetal implique necesariamente dislexia.
La lectura depende de numerosos procesos: conciencia fonológica, acceso léxico, memoria verbal, automatización de correspondencias grafema-fonema, velocidad de procesamiento, atención sostenida, integración visuoespacial, lenguaje comprensivo y funciones ejecutivas.
Algunas de estas funciones son precisamente áreas en las que diferentes estudios sobre crecimiento fetal restringido han descrito vulnerabilidad.
Un antecedente prenatal no permite explicar por sí solo una dificultad lectora. Si un escolar lee mal, hay que estudiar los procesos lectores reales: precisión, fluidez, decodificación, comprensión, ruta fonológica, reconocimiento ortográfico, lenguaje y atención.
Una evaluación específica de lectura permite diferenciar estos componentes. Puede ampliarse este enfoque en la explicación de cómo se analizan la mecánica y la comprensión lectora mediante una valoración estructurada de los procesos implicados.
Podcast Educativo 131: Factores Clave en Lectura y Escritura
Este episodio complementa la parte lectoescritora del artículo porque desarrolla qué procesos conviene observar cuando aparecen dificultades de lectura y escritura y por qué no es suficiente limitarse al número de errores.
Comprensión lectora: atención, lenguaje y memoria de trabajo
Comprender un texto exige mantener activas varias informaciones al mismo tiempo. El lector debe conservar lo que acaba de leer mientras integra la frase siguiente, seleccionar lo importante, realizar inferencias y construir una representación coherente.
Por ello, un escolar puede reconocer correctamente las palabras y, sin embargo, obtener un rendimiento bajo en comprensión si existen dificultades en lenguaje, atención sostenida, memoria de trabajo o monitorización.
Escritura: mucho más que ortografía
La escritura es todavía más exigente porque obliga a coordinar simultáneamente lenguaje, planificación, memoria de trabajo, ortografía, control motor, organización espacial y supervisión.
- producción escrita pobre pese a una buena expresión oral;
- frases cortas y poco elaboradas;
- pérdida del objetivo mientras redactan;
- errores ortográficos variables;
- omisiones de palabras;
- dificultades de planificación;
- lentitud excesiva;
- fatiga durante tareas largas;
- dificultades grafomotoras en algunos casos.
Estos errores no tienen una única causa. Por eso conviene separar dificultades lingüísticas, ortográficas, ejecutivas, atencionales y grafomotoras.
Lenguaje: una base imprescindible para aprender a leer y escribir
La revisión paraguas de Rao y colaboradores (2025) encontró que varios trabajos incluidos describían puntuaciones inferiores en lenguaje y comprensión lingüística en niños con antecedentes de restricción del crecimiento.
Esto tiene especial importancia educativa porque el lenguaje oral constituye una base fundamental del aprendizaje lector y escritor.
¿Puede haber inteligencia normal y dificultades de aprendizaje?
Sí. Las dificultades escolares no dependen únicamente del cociente intelectual global. Algunos estudios de edad escolar no encuentran diferencias importantes en inteligencia general, mientras que determinadas dificultades específicas —especialmente atencionales— pueden ser más frecuentes.
Un escolar puede obtener una capacidad intelectual global dentro de la normalidad y presentar dificultades relevantes en atención sostenida, memoria de trabajo, velocidad de procesamiento, lenguaje, automatización lectora, ortografía, planificación o flexibilidad cognitiva.
Prematuridad y restricción del crecimiento no deben confundirse
Una parte importante de la literatura incluye niños que, además de haber presentado restricción del crecimiento, nacieron prematuramente. Esto complica la interpretación porque la prematuridad constituye por sí misma un factor de riesgo neuroevolutivo.
En el estudio de Korzeniewski y colaboradores (2017), realizado con 889 niños nacidos antes de las 28 semanas de gestación, una mayor gravedad de la restricción fetal se asoció con peores resultados en distintas medidas cognitivas y académicas a los 10 años. Estos resultados corresponden específicamente a una población de prematuridad extrema y no pueden trasladarse sin más a niños nacidos a término.
Ante cualquier estudio conviene preguntarse: ¿los niños eran prematuros o a término?, ¿cómo se definió la restricción?, ¿qué gravedad presentaba?, ¿qué complicaciones coexistían?, ¿qué edad tenían al evaluarles?
La gravedad parece importar
Varios estudios sugieren una relación entre mayor intensidad de la restricción y mayor probabilidad de dificultades posteriores.
En una cohorte sueca de más de un millón de niños nacidos a término, Lindström y colaboradores (2017) encontraron una asociación entre nacer pequeño para la edad gestacional y mayor riesgo de bajo rendimiento escolar, aumentando el riesgo conforme era mayor la desviación respecto al peso esperado. Este estudio utilizó tamaño para la edad gestacional, no un diagnóstico prenatal estricto de restricción fetal, por lo que debe interpretarse con esa cautela.
No toda dificultad futura puede atribuirse al embarazo
Cuando existe un antecedente obstétrico llamativo es fácil caer en una interpretación retrospectiva: «Como hubo crecimiento intrauterino retardado, todo lo que ocurre ahora debe deberse a aquello».
Ese razonamiento no es científicamente correcto. El aprendizaje está influido por genética, desarrollo prenatal, edad gestacional, complicaciones neonatales, lenguaje temprano, sueño, experiencias educativas, calidad de la enseñanza, entorno familiar, salud sensorial, motivación, funcionamiento emocional y otras condiciones del neurodesarrollo.
El antecedente de restricción fetal es una pieza de la historia, no una explicación total.
Qué señales escolares justificarían una valoración más detallada
Lectura
Lectura muy lenta, silabeo mantenido, errores de decodificación, poca automatización o baja comprensión.
Escritura
Omisiones, errores ortográficos persistentes, producción pobre, gran lentitud o dificultades para organizar ideas.
Atención
Dificultad para mantener tareas, pérdida frecuente de instrucciones, olvidos, desconexiones o rendimiento muy variable.
Funciones ejecutivas
Dificultad para planificar, revisar, mantener varios pasos, controlar errores o cambiar de estrategia.
Qué debería incluir una evaluación psicopedagógica y neuropsicológica
| Área | Qué interesa conocer |
|---|---|
| Historia evolutiva | Embarazo, parto, edad gestacional, crecimiento, hitos motores, lenguaje y evolución escolar. |
| Capacidad cognitiva | Perfil general y posibles discrepancias entre razonamiento, memoria, velocidad y lenguaje. |
| Atención | Atención sostenida, selectiva, control inhibitorio, variabilidad y fatiga. |
| Funciones ejecutivas | Planificación, flexibilidad, memoria de trabajo, monitorización y control de respuesta. |
| Lenguaje | Comprensión, expresión, vocabulario, acceso léxico y estructura narrativa. |
| Lectura | Precisión, fluidez, pseudopalabras, rutas de lectura y comprensión. |
| Escritura | Ortografía, grafía, copia, dictado, producción espontánea y planificación textual. |
| Área visuomotora | Coordinación, percepción visual y organización espacial cuando proceda. |
| Rendimiento académico | Cómo se traducen los procesos anteriores en tareas escolares reales. |
La importancia de estudiar perfiles, no sólo puntuaciones globales
Dos niños pueden obtener una puntuación intelectual global parecida y presentar necesidades completamente diferentes.
Escolar A: razonamiento adecuado, buena atención, lectura lenta y dificultades fonológicas.
Escolar B: lectura mecánica correcta, atención sostenida baja, memoria de trabajo débil y problemas para comprender textos largos.
Una única puntuación global no explica ninguno de los dos perfiles. Esto resulta especialmente importante en niños con antecedentes de riesgo neuroevolutivo, porque las dificultades pueden aparecer de forma selectiva y no necesariamente como un descenso general del rendimiento.
Por qué conviene realizar seguimiento hasta la edad escolar
La evidencia longitudinal muestra que algunas diferencias tempranas pueden transformarse con el tiempo. Un retraso inespecífico en los primeros años puede evolucionar hacia una dificultad más delimitada en atención, lenguaje o funciones ejecutivas. También puede ocurrir lo contrario: un niño que presentó dificultades iniciales puede compensarlas completamente.
Por eso el seguimiento no debería basarse únicamente en la pregunta «¿alcanzó los hitos?», sino también en cómo responde a demandas cada vez más complejas.
Qué pueden observar las familias
- ¿Tarda mucho más que sus compañeros en leer?
- ¿Comprende peor textos largos que textos breves?
- ¿Pierde instrucciones de varios pasos?
- ¿Los errores aumentan conforme avanza una tarea?
- ¿Necesita mucha supervisión para terminar deberes?
- ¿Sabe hacer algo pero lo ejecuta de forma muy variable?
- ¿La escritura se empobrece cuando debe planificar y redactar?
- ¿Aprende una regla pero le cuesta aplicarla de forma estable?
Qué puede observar el profesorado
- calidad del inicio de las tareas;
- capacidad para mantener instrucciones;
- evolución del rendimiento durante actividades largas;
- errores de supervisión;
- diferencias entre expresión oral y escrita;
- respuesta ante textos extensos;
- necesidad de repetición;
- capacidad para cambiar de estrategia;
- organización del material;
- respuesta ante actividades nuevas frente a repetitivas.
Intervención: trabajar la función alterada, no el antecedente
El Crecimiento Intrauterino Retardado pertenece a la historia evolutiva. La intervención educativa actual debe dirigirse a las funciones que realmente estén mostrando dificultad.
Si el problema está en lectura, se trabaja lectura. Si está en atención sostenida, se estructura la tarea y se entrenan estrategias de control. Si aparece una debilidad de memoria de trabajo, se reducen cargas innecesarias y se enseñan apoyos externos. Si la dificultad es ortográfica, se analiza qué tipo de errores aparecen y qué procesos necesitan fortalecerse. Si existe un problema de planificación escrita, la intervención debe enseñar explícitamente cómo organizar, redactar y revisar.
No se interviene sobre el antecedente obstétrico; se interviene sobre el funcionamiento actual. El antecedente ayuda a comprender el contexto, pero el programa de trabajo debe construirse a partir del perfil real del escolar.
Qué no debemos concluir
- que todo niño con restricción del crecimiento fetal vaya a presentar dificultades escolares;
- que las dificultades lectoras posteriores sean consecuencia directa del embarazo;
- que un antecedente de bajo peso sea equivalente a restricción fetal;
- que una dificultad atencional posterior tenga una única causa prenatal;
- que una inteligencia global normal descarte problemas de aprendizaje;
- que una evolución inicial adecuada garantice que nunca aparecerán dificultades específicas.
Qué sí podemos concluir con prudencia
La evidencia acumulada indica que la restricción del crecimiento fetal se asocia, a nivel de grupo, con un mayor riesgo de dificultades neuroevolutivas. Las áreas descritas incluyen cognición, lenguaje, atención, funciones ejecutivas y rendimiento académico, aunque la magnitud del efecto y los dominios afectados varían ampliamente entre estudios y entre niños.
Los efectos parecen estar modulados por factores como la gravedad de la restricción, prematuridad, complicaciones perinatales, crecimiento posterior y contexto socioeducativo. Por tanto, no existe un perfil escolar único asociado a este antecedente.
Desde la psicopedagogía, la consecuencia más útil no es anticipar problemas, sino mantener una vigilancia evolutiva razonable y realizar una valoración completa cuando aparezcan señales persistentes en lectura, escritura, atención o funcionamiento ejecutivo.
Crecimiento Intrauterino Retardado y Dificultades de Aprendizaje: una relación que debe interpretarse, no simplificarse
La pregunta «¿el crecimiento intrauterino retardado puede estar relacionado con las dificultades de aprendizaje?» tiene una respuesta matizada.
Sí existe una correlación documentada con un mayor riesgo de dificultades neuroevolutivas y académicas. Pero correlación no significa destino, ni causalidad individual.
Cuando lectura, escritura o atención no progresan como deberían, el antecedente prenatal puede aportar una pieza relevante de la historia. Pero la evaluación debe centrarse en el niño que tenemos delante: qué procesos funcionan bien, cuáles son menos eficientes, en qué condiciones empeora el rendimiento y qué intervención concreta puede ayudarle.
La historia prenatal explica contexto. La evaluación actual explica necesidades.
Si existen dificultades de lectura, escritura o atención, podemos estudiar el perfil completo
En Área 44 realizamos evaluaciones psicopedagógicas y neuropsicológicas orientadas a comprender qué procesos están interfiriendo en el aprendizaje y a diseñar un plan de intervención ajustado a cada escolar.
Bibliografía citada
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