Neuropsicología y trastornos del neurodesarrollo

Neuropsicología y trastornos del neurodesarrollo

¿Eres de los que piensa que un niño es un adulto “pequeño”? ¿Consideras que el cerebro de un niño es como el cerebro que tienes tú pero más chiquitito? ¿Crees que el cerebro de un niño está “maduro” en la adolescencia? Entonces no puedes dejar de leer este artículo.

El niño NO es un adulto en pequeño, no. Es muy común escucharlo y sobretodo verlo expresado por muchos adultos, quienes no siempre lo verbalizan pero por las conductas que pretender esperar de sus hijos o por las normas impuestas, castigos, obligaciones, etc., se denota dicho pensamiento.

El cerebro presenta una peculiaridad asombrosa durante la primera infancia. Las neuronas, célula principal del sistema nervioso, comienzan a desarrollar una enorme actividad. Comienzan a generarse uniones entre ellas y esas redes neuronales que se tejen dan lugar al aprendizaje. Poco a poco el cerebro va madurando, a la par que el sistema nervioso central, y con ello se van logrando los diferentes hitos y avances que hacen que el cerebro del adulto sea tan diferente al del niño.

¿Cuándo un cerebro está “listo” para ofrecer toda su capacidad? Desde un punto de vista más fisiológico y funcional, podemos decir que la última parte en desarrollarse del cerebro es el lóbulo frontal, es decir, la parte más anterior del cerebro es la que más tiempo tarda en desarrollarse y más tiempo necesita para finalizar dicho proceso. Es en torno a los 22 años cuando se entiende que esta zona tan importante (en ella reside entre otras la función ejecutiva, clave en la vida) termina de desarrollarse.

¿Y se desarrolla igual en todos los seres humanos? Afortunadamente no. Pese a contar con unas características comunes, que son las que hacen que nuestro cerebro sea propio de la especie humana y se diferencie del de otros mamíferos, cada cerebro genera diferentes redes neuronales, diferentes asociaciones.

En el proceso de desarrollo pueden observarse alguna serie de problemas o dificultades, unos más incapacitantes que otros. Se conocen como trastornos del neurodesarrollo y son importantísimos.

Durante estos días iremos publicando una serie de artículos sobre los trastornos del neurodesarrollo tales como TDA (trastorno de déficit de atención), discalculia, dislexia, disgrafía, disortografía, trastornos de la expresión, de la comprensión, dislalias, disfemias (tartamudeo) y otros cuantos más.

Quizá alguno se sorprenda por leer que los citados son trastornos del neurodesarrollo, pues bien, así es: percepción, control de impulsos, coordinación visomotora, ejecución motora a partir del lenguaje ideado (escritura), motricidad, coordinación orofacial, etc., todo ello, presenta unas esenciales bases neurológicas. Las dificultades en dichos procesos deben abordarse. Lo ideal es aunar el enfoque psicopedagógico y el neuropsicológico, con ayuda en algunos casos de Logopedas, expertos en Audición y Lenguaje, Psicomotricistas y otra serie de profesionales de diferente naturaleza tales como Neurólogos, Pediatras, Rehabilitadores, Fisioterapeutas, etc.

De ahí lo importante de contar con un buen equipo multidisciplinar que pueda afrontar con garantías la intervención.

Si te ha resultado interesante, no nos pierdas de vista, muy pronto comenzamos a contarte más cosas.

Buena noche y a disfrutar de las Perseidas.

Palabras

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