Discalculia

DISCALCULIA

En muchas ocasiones se habla de Discalculia sin tener muy claro qué es lo que realmente significa este concepto empleado para hacer referencia a una dificultad de aprendizaje consistente en la baja capacidad para el procesamiento numérico y el cálculo, observando como consecuencia un bajo rendimiento en matemáticas mientras que en el resto de materias se obtienen resultados que son esperables dentro de la normalidad.

La Discalculia puede estar asociada a dificultades en la escritura, dificultades en la lectura o a dificultades en los procesos atencionales.

¿QUÉ SUELEN DECIR LOS PADRES DE NIÑOS CON DISCALCULIA?

Es frecuente observar comentarios muy similares en padres de niños que presentan Discalculia. Las que más escuchamos nosotros son:

  • “Tiene muchas dificultades para sumar y restar con llevada”
  • “Para otras cosas tiene muy buena memoria, pero es incapaz de aprenderse las tablas de multiplicar”
  • “Sigue sumando con los dedos y tiene 10 años”
  • “No sabe lo que significa el número 1 ó el 10”
  • “Se le olvida el nombre de los números”

¿Te sientes reconocido al hablar de tu hijo sobre las matemáticas? No dudes en consultar con nosotros si es tu caso. Te asesoraremos sin problema alguno desde la primera llamada.

¿QUÉ ES LA DISCALCULIA?

Las matemáticas y lo números tienen algo en común con las palabras: sirven para formar un lenguaje. Del mismo modo que la Dislexia puede afectar al lenguaje, vamos a decir, verbal, la discalculia afecta al lenguaje matemático, generando una dificultad a la hora de interpretar símbolos numéricos y llevar a cabo operaciones. Es muy importante señalar que no se trata de niños que “se equivocan” al sumar o al restar, no, se trata de niños con errores continuos en la comprensión de los conceptos y en la ejecución de los mismos.

LA DISCALCULIA PRESENTA UNA IMPORTANTE BASE ORGÁNICA

La DISCALCULIA presenta una importante base orgánica, motivo por el cual, es imprescindible ofrecer un enfoque multidisciplinar que aúne campos de la Neuropsicología y la Psicopedagogía. En -ÁREA 44- Centro Psicopedagógico contamos con profesionales que pueden ejercer ambas tareas para apoyarle.

El cerebro matemático tiene 4 dimensiones bien diferenciadas y bien importantes. Dichas dimensiones han sido contrastadas a partir de diferentes estudios de neuroimagen en los que se apreciaba cómo se activaba el consumo de glucosa en diferentes áreas del cerebro según qué acción matemática se sugería al examinado. Veamos algún dato sobre dichas dimensiones:

  • DIMENSIÓN VERBAL: Esta dimensión es aquella en la que se activan zonas cerebrales propiamente verbales. Por ejemplo, cuando se le pide a un escolar que resuelva un problema, cada vez que realiza una multiplicación sencilla que tiene memorizada por las tablas de multiplicar (por ejemplo 7 por 2) la zona de mayor actividad cerebral es el giro angular izquierdo, estrechamente ligado con el lenguaje. Obviamente, en este momento no se está trabajando conceptualmente la matemática, sino que se está recuperando una cifra que verbalmente ha sido memorizada.
  • DIMENSIÓN VISUAL: Pocas aportaciones novedosas pueden hacerse en esta dimensión. Ante un estímulo numérico, se activan áreas posteriores del cerebro (zonas en las que reside la visión) en las que se demanda del lóbulo frontal la activación de la atención para el posterior reconocimiento de la cifra.
  • DIMENSIÓN NO VERBAL: Asigna un valor a una cifra. Una vez que que veo los números 7 y 2, y mis áreas parietales y occipitales (dimensión visual) las identifican como tal, pasamos al plano verbal en la que aparece un 14 (memoria verbal) gracias a la acción del cerebro izquierdo para posteriormente activarse el surco intraparietal que ofrecerá valor a ese número 14 y lo integrará en el contexto del problema presentado.
  • CUARTA DIMENSIÓN – DIMENSIÓN FRONTAL: La corteza prefrontal tiene una importante tarea en la actividad de resolución de operaciones de forma directa. Áreas propias de la misma como la focalización de la atención y atención alternante, memoria de trabajo, planificación, distribución de elementos que participan en la tarea, revisión y corrección de la misma, son esenciales para la actividad matemática.

Pues bien, nuestro cerebro con Discalculia presenta esa disfunción mencionada en el surco intraparietal, quien soporta la representación que el niño (o adulto) puede llegar a hacer sobre las cantidades y las relaciones que diferentes cifras tienen entre sí. Pero no nos quedamos aquí, además, participa en la representación y procesamiento de los ordinales. Por tanto, estas alteraciones de base biológica generarán dificultades en lo referente a cantidades y magnitudes, con los consecuentes problemas a a hora de realizar operaciones aritméticas.

EVIDENCIAS Y ERRORES ENCONTRADOS EN LA DISCALCULIA

El niño con discalculia, presentará, además de las esperadas dificultades con el cálculo y los números en general, los siguientes errores:

  • INHIBICIÓN: Se observa un cierto error en la inhibición a nivel cognitivo, lo que mostrará a niños con resultados impulsivos en algunos casos.
  • CONCENTRACIÓN: Excesiva dificultad focalizada en no poder concentrarse en el trabajo con números mientras que sí es capaz de hacerlo en otro tipo de actividades. Nótese que niños que además presenten Dislexia, pueden ofrecer el mismo patrón en actividades de lenguaje.
  • ATENCIÓN: Siempre que hablamos de dificultades en la atención hemos de plantearnos en cuál de ellas, puesto que la atención es un constructo muy amplio. Así, hablamos de atención focalizada, dividida, alternante, sostenida, etc. En este caso, la atención dividida y la alternante entran en conflicto. La atención dividida nos ayuda a estar resolviendo un problema de matemáticas, pensando en la operación en sí y a su vez manteniendo los datos presentes, por ejemplo. Se trata por tanto de una dificultad manifiesta en mantener la atención en dos estímulos de forma simultanea. En la atención alternante, según la cual podemos cambiar el foco atencional de un estímulo a otro para posteriormente volver al inicial, se observarán también dificultades. Niños que pierden el patrón de la actividad o que no son capaces de sumar con llevada ya que nunca la cuentan, o que cometen un determinado error de forma sistemática en procesos que requieren de dos operaciones para un único resultado o proceso dan cuenta de esta alteración.
  • MEMORIA: La de trabajo se verá entorpecida en cuanto a la retención temporal de una serie de items con los que debemos operar. Niños que no son capaces de recordar una serie o que se pierden con sencillez en los datos que ofrece el problema o los que se solicitan son un claro ejemplo. Además, la memoria a corto plazo también se verá afectada por lo que observaremos niños con mucha dificultad para realizar cálculos más o menos sencillos. Estos niños suelen tener como constante (o como constante en la mayor parte de los casos) muchas dificultades para aprenderse las tablas de multiplicar.
  • OTROS ERRORES: 
    • Notorias dificultades a la hora de dar nombre a los números o de recordarlos (los nombres).
    • Dificultad evidente a la hora de pensar el planteamiento de resolución de un ejercicio u operación.
    • Elevados esfuerzos (habitualmente sin éxito) para resolver una operación sencilla.
    • Inversión de un tiempo muy superior al resto de niños para resolver una operación sencilla. Por lo general el resultado, además, es erróneo.

¿PUEDE “CURARSE” LA DISCALCULIA”?

Sin duda alguna, podemos decir que puede reeducarse sin problema alguno. La clave está en un buen proceso de evaluación que permita identificar qué áreas de las expuestas anteriormente son las que requieren un trabajo especial. Con una Discalculia bien reeducada, tu hijo podrá superar el curso, aprobar matemáticas e ir a la Universidad sin problema alguno.

A continuación presentamos una tabla con signos que deben suponer una señal de alarma ante la discalculia. Si observas algunos de ellos en tu hijo, contacta con nosotros y te asesoraremos encantados. 605.075.646 – 605.075.649

CUÁNDO SOSPECHAR QUE UN NIÑO PRESENTA DISCALCULIA